TRANSPARENCIA CORPORATIVA Y LA COMUNICACIÓN WEB
Hablar de transparencia empresarial no solo se sitúa en la reportería, sino que es una necesidad estratégica y ética indispensable en la actualidad, para demostrar que el gobierno corporativo y la ejecución diaria de actividades de la empresa se sostienen sobre un pilar fundamental para construir confianza, asegurar sostenibilidad y mitigar riesgos financieros, de cumplimiento y reputacionales.
Gestionar positivamente la transparencia corporativa trae aparejada una mayor generación de confianza, mitigación de riesgos, control de costos políticos desde la perspectiva de la teoría positiva de la contabilidad, provocar tomas de decisiones informadas en los diferentes grupos de interés y con ello contribuir a incrementar la ventaja competitiva.
La región latinoamericana, lamentablemente, se considera como un ecosistema marcado por una profunda desconfianza institucional, con altos índices de corrupción, inestabilidad política acrecentada por la polarización de los sectores gobernantes entre un periodo y otro, lo que provoca que sus mercados financieros castiguen la opacidad, se sobrerregulen y a veces no posean herramientas efectivas para un control continuo de los actos del mercado en materia de transparencia.
Ante la desconfianza general, los grupos de interés trasladan esa exigencia ética a las empresas, demandando que actúen con mayor integridad dentro de la sociedad y, utilizando las redes sociales, conforman colectivos anónimos entre sí, pero que logran convocarse como grupos de presión en un entorno altamente digital y con extrema observancia en los medios de comunicación y redes sociales.
Por otro lado, este entorno de desconfianza tiende a aumentar el costo de capital y ralentizar los flujos de capitales, incluso llevando a desplazar inversiones a otros mercados emergentes o grupos de países con mejores características en este sentido, entre otras variables.
A falta de estándares regionales o de leyes gubernamentales transfronterizas, como el modelo europeo, en ciertos países de la región con plazas bursátiles de mayor volumen transaccional y capitalización, como Brasil, Chile, México o el MILA (Mercado Integrado Latinoamericano), han tomado el liderazgo al establecer normas locales o adherir a estándares internacionales reconocidos en materia de reportería no financiera, especialmente aquella basada en criterios ESG (del inglés, medioambiente, social y gobernanza) o bajo el concepto de sostenibilidad.
Esto, seguido de la armonización a las normas de contabilidad internacional y de auditoría, que ha garantizado por más de una década información financiera más comparable y confiable en los mercados.
En este contexto de reportabilidad financiera-contable, junto con la nueva reportabilidad no financiera basada en la sigla ESG, encontró en los sitios web una solución eficiente para que las empresas controlen su propia narrativa de transparencia, conectando directamente con los usuarios, que suelen ser inversionistas, reguladores, empleados y la sociedad civil, reconocidos teóricamente como stakeholders.
Cabe hacer notar que la información corporativa suministrada en web suele ser de las corrientes obligatoria y voluntaria, donde es especialmente sensible esta última, por no contar con sistemas de aseguramiento de lo informado, corriendo el riesgo de caer en prácticas de greenwashing, bluewashing y en decisiones de la administración que pueden considerarse efectos cherry-picking.
Desde el grupo de investigación Observatorio del Accountability de la Universidad del Bío-Bío hemos estado evaluando empíricamente la calidad de la información financiera y no financiera que las empresas latinoamericanas suben a internet.
Hemos evidenciado que, en varios países de la región latinoamericana, existe un uso intensivo de la web para la transparencia corporativa; sin embargo, el nivel de divulgación real de temas críticos sigue siendo significativamente bajo. Cada día se observa más información ESG, pero fragmentada, mientras que la información financiera-contable suministrada posee mayores niveles de divulgación y simetría, aunque con calidades diversas en la forma en que se dispone: desde archivos estáticos en formato Acrobat Reader hasta centros interactivos de datos con paneles autogestionables (dashboard).