Publicado el 07 de septiembre del 2026

Publicar sin peaje

Este volumen se publica sin que ninguno de sus autores haya pagado por aparecer en él ni que ningún lector deba pagar por leerlo. Esta afirmación suena tan simple que podría pasar inadvertida, pero no debería serlo. Hoy, no cobrar por publicar es una decisión y, como toda decisión, nos lleva a asumir costos.

Durante las últimas dos décadas, el acceso abierto dejó de ser una aspiración para convertirse también en un mercado. Si antes las barreras estaban en la lectura de la evidencia científica, ahora se trasladaron a la escritura. Antes quedaba fuera el lector sin biblioteca; ahora queda fuera el autor sin financiamiento. Un estudio reciente estimó que solo seis editoriales recibieron 8.349 millones de dólares en cargos por procesamiento de artículos entre 2019 y 2023 (Haustein et al., 2024).

Miremos ese desplazamiento con un ojo sociológico, porque lo que se redistribuye no es solo dinero. Cuando publicar cuesta, el filtro deja de ser exclusivamente la calidad del argumento e incorpora la capacidad de pago de quien lo formula. El efecto recae sobre el investigador sin proyecto adjudicado, la o el tesista sin afiliación estable, el académico regional sin presupuesto para publicaciones y las universidades sin fondos significativos para financiar la investigación de sus académicos.

Aquí tengo que precisar que el hecho de que una revista cobre no la vuelve fraudulenta. Lo que define a una publicación depredadora no es su modelo de financiamiento, sino su relación con el escrutinio. Ciertamente, existen entidades que priorizan el interés propio a expensas de la investigación, mediante información engañosa, desviaciones de las buenas prácticas editoriales y falta de transparencia (Grudniewicz et al., 2019). El problema, entonces, no está en el precio, sino en la ausencia de evaluación y rendición de cuentas. Contra esas malas prácticas no protege ninguna tarifa; protege la verificabilidad. Por eso creemos firmemente que cualquier revista, incluida la nuestra, debe publicar y cumplir íntegramente sus políticas y someterse a los criterios de auditabilidad vigentes.

Otra decisión de esta revista es menos visible, pero más importante. Horizontes Empresariales se publica desde una universidad regional del sur de Chile, y eso no es un dato administrativo, sino una posición epistémica. Nos hacemos preguntas desde un contexto propio, con nuestros dolores, desafíos y urgencias particulares. No obstante, sería un error interpretar su sello regional como una limitación, porque una pregunta situada no es una pregunta menor, sino una pregunta contrastable. Por ejemplo, una reforma territorial estudiada en el sur de Chile dialoga con las divisiones subnacionales de India, Brasil o Indonesia; la elasticidad en una economía dependiente de recursos naturales interpela a cualquier otra en condiciones similares. Lo regional, investigado con rigor, no se opone a lo internacional, sino que lo cimenta. Quienes investigamos sabemos que la literatura comparada existe porque alguien, en algún lugar, estudió bien su propio caso.

Lo que sí deseo enfatizar es la asimetría. Las dos grandes bases de indexación cubren poco más de veinte mil revistas, frente a más de ochenta mil publicaciones académicas activas, y esa cobertura favorece sistemáticamente a Europa y América del Norte, a la lengua inglesa y a las ciencias naturales (Asubiaro et al., 2024). Nuestra investigación no es deficiente; se trata, más bien, de una infraestructura construida sobre una hegemonía científica, lo que implica que buena parte del conocimiento producido en América Latina circula fuera de los circuitos presentados como universales.

Frente a ese escenario, la región construyó otra cosa. A diciembre de 2025, había 3.337 revistas latinoamericanas indexadas en DOAJ y apenas el 4,8% de ellas cobraban cargos a los autores (Directory of Open Access Journals, 2026). No es una carencia transformada en virtud, sino una tradición sostenida por universidades públicas que entendieron temprano que el conocimiento financiado con fondos públicos no debería venderse dos veces.

Horizontes Empresariales asume cuatro compromisos verificables: no cobra a los autores ni a los lectores; publica bajo la licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional; los autores conservan sus derechos sin restricciones; y sus políticas editoriales son públicas y auditables. Invitamos a que continuemos haciéndonos preguntas importantes que nos ayuden a entender nuestra realidad como región, pero también a construirla con base en la evidencia científica.

Por Marjorie Baquedano

Ph.D en Sociología
Magíster en Investigación Social y Desarrollo