Derecho analiza con Fernando Fernández cómo la IA transforma la profesión legal
Con una amplia asistencia de estudiantes, académicos e invitados, la Escuela de Derecho de la Universidad del Bío-Bío realizó el miércoles 2 de septiembre la charla “Inteligencia Artificial y ejercicio de la profesión legal”, dictada por Fernando Fernández, abogado, fundador y CSO de AltLegal. La exposición abordó el avance de la inteligencia artificial, su impacto en el trabajo de los abogados, las competencias que deberán fortalecerse y los cambios que ya se observan en la enseñanza y práctica jurídica.
La actividad contó con la participación del Vicerrector de Asuntos Económicos de la Universidad del Bío-Bío, Mauricio Gutiérrez; el Director del Departamento de Administración y Auditoría, Reinier Hollander; y el Director de la Escuela de Derecho, Dr. Benjamín Vicente, junto a integrantes de la comunidad universitaria.
Durante su presentación, Fernández planteó que la IA debe entenderse como una tecnología disruptiva capaz de automatizar una parte significativa de las tareas que actualmente forman parte del ejercicio profesional. Entre sus aplicaciones se encuentran la revisión de grandes volúmenes de información jurídica, la búsqueda de jurisprudencia, la elaboración de teorías del caso, la redacción y distintas etapas de apoyo al proceso de litigación.
Uno de los puntos centrales fue que esta transformación no implica la desaparición de la profesión legal, sino una modificación profunda de su estructura y del valor asignado a determinadas competencias. Fernández proyectó que, en un horizonte de tres a cinco años, entre un 50% y un 80% de algunas tareas actualmente desarrolladas por profesionales podrían ser realizadas mediante IA. Frente a este escenario, destacó la importancia del juicio jurídico, la toma de decisiones bajo incertidumbre, la negociación, la comunicación, la creatividad y la integración adecuada de estas herramientas en la práctica profesional.
La exposición también abordó los límites y riesgos asociados al uso de estas tecnologías, entre ellos la generación de información incorrecta o “alucinaciones”, la confidencialidad de los datos y la necesidad de verificar resultados mediante legislación, jurisprudencia y fuentes confiables. Fernández subrayó que el uso de IA no elimina la responsabilidad profesional del abogado, quien debe mantener la supervisión, revisión y juicio humano sobre el trabajo generado por estas herramientas.


