La nueva reportabilidad empresarial con enfoque sostenible en Chile
Las empresas reguladas por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que operan en el mercado de valores chileno deben presentar una Memoria Anual, cuyo origen ochentero se sustenta en la Norma de Carácter General N°30 (NCG), que ha sido complementada a lo largo del tiempo con nuevos requerimientos por la autoridad. La información mínima a reportar siempre ha sido la contable/financiera, contenida en un juego completo de estados financieros auditados, análisis razonado y otros descriptores en la memoria.
En un escenario de cambios, presionado por nuevas necesidades informativas, debemos poner atención en la NCG N°461 del año 2021, que abordó la sostenibilidad de manera parcial, incorporando requerimientos en la Memoria corporativa y exigiendo la inclusión de algunas métricas, datos y descripciones sobre aspectos de gobierno corporativo ya considerados previamente en la NCG N°385 del año 2015 (derogada a partir de la entrada en vigencia de la Norma 461), en la que se obligaba a reportar al regulador una lista de chequeo con una serie de afirmaciones relacionadas con gobierno corporativo bajo la lógica inglesa del modelo comply or explain.
El regulador chileno se ha mostrado proactivo en esta materia, al menos en el contexto latinoamericano, y las empresas interpretaron que las modificaciones a la Memoria Anual solicitadas desde 2022 respondían a un nuevo “Reporte Sostenible” o bien a un “Reporte Integrado”. Sin embargo, esto no resulta estar en línea ni a la altura de un informe de sostenibilidad bajo estándares GRI (con vasta experiencia), ni bajo la lógica de los integrated reports del IIRC, que dicen relación con el valor añadido y el capital intelectual en tres dimensiones (relacional, estructural y humano). Nuestra nueva memoria, que es una suma de indicadores y relatos recogidos de diferentes estándares de referencia, es una consolidación de un reporte que integra, pero no es un reporte integrado, y que informa sobre aspectos sostenibles, pero no es un reporte de sostenibilidad.
La CMF ya ha realizado una actualización a través de la nueva NCG N°519 del año 2024, con impacto en los reportes de empresas a partir del cierre anual de 2026, que alineará el marco nacional con las normas IFRS S1 y S2. Es decir, en 2027 conoceremos nuevas métricas y divulgaciones en materias sociales y medioambientales que se suman a la información financiera y a los asuntos relacionados con el gobierno corporativo.
Sin embargo, la legitimidad y confiabilidad de las revelaciones es un asunto inconcluso, ya que la Memoria Anual no es un documento que requiera auditoría o revisión externa, existiendo evidencia de su uso para prácticas como el greenwashing o la entrega de información parcial y no verificada. Recientemente, el IFAC (International Federation of Accountants), a través de su consejo especializado IAASB, emitió la norma ISSA 5000 sobre el aseguramiento de la información sostenible revelada por las empresas, entregando un marco de revisión por entidades externas que actúen como validadores independientes. La promoción o vigencia de este nuevo estándar es para fines de 2026; por lo tanto, el año 2027 será clave para reconocer cómo el mercado de auditores y consultores ha interiorizado este estándar y la forma en que se comunica a los grupos de interés la fiabilidad de lo reportado por las empresas locales en materias de sostenibilidad.