Publicado el 13 de enero del 2026

Cuidar también tiene costos: estudio revela el impacto del trabajo de cuidado en las trayectorias laborales de mujeres de San Ignacio

El envejecimiento de la población y la persistente asignación del trabajo de cuidado a las mujeres están generando profundas consecuencias en sus trayectorias laborales, su autonomía económica y su bienestar físico y emocional. Así lo revela el Estudio de Realidad Comunal “Mujeres de San Ignacio: Trayectorias Laborales y Bienestar de Cuidadoras de Adultos Mayores”.


La Investigación fue desarrollada por el Observatorio Laboral de Ñuble (OLÑ), ejecutado por la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad del Bío-Bío y financiado por la Subsecretaría del Trabajo, se enfoca en la comuna de San Ignacio, una de las que presenta mayor índice de envejecimiento en la región, con un 113,5% según el Censo 2024, contexto que incrementa las necesidades de cuidado y mantiene una presión constante sobre los hogares, especialmente sobre las mujeres. En Ñuble, el 89% de las personas cuidadoras son mujeres y casi la mitad se encuentra en edades potencialmente activas para el mercado laboral, configurando un desafío de carácter estructural para el desarrollo territorial y el empleo femenino.


La investigación utilizó una metodología mixta que combinó el análisis de datos secundarios con entrevistas semiestructuradas a mujeres cuidadoras no remuneradas y un focus group con actores locales y regionales. Estas técnicas de levantamiento permitieron comprender no solo las cifras, sino también las experiencias y significados que las propias mujeres atribuyen al trabajo de cuidado.


Uno de los principales hallazgos del estudio es que todas las mujeres entrevistadas mantenían trayectorias laborales activas y relativamente estables antes de asumir el cuidado de familiares mayores. Estas cuidadoras se desempeñaban principalmente en sectores feminizados como el trabajo doméstico, el comercio, la atención al público o pequeños emprendimientos, con permanencias laborales prolongadas. Sin embargo, la necesidad de cuidar implicó una interrupción abrupta y no planificada de sus carreras, muchas veces sin alternativas compatibles con el empleo remunerado.


“Los resultados muestran que la salida del mercado laboral no responde a una elección libre, sino a la ausencia de condiciones que permitan compatibilizar empleo y cuidado”, explica el director del Observatorio Laboral de Ñuble, Bernardo Vásquez, quien advierte que estas interrupciones tienen efectos de largo plazo en la autonomía económica y las posibilidades de reinserción laboral de las mujeres.


El estudio también identifica que el trabajo de cuidado se asume bajo fuertes mandatos culturales de género. Las propias cuidadoras relatan que, aunque la decisión aparece como voluntaria, está profundamente influenciada por la idea de que las mujeres tienen “más paciencia” o “mayor sensibilidad” para cuidar, lo que reproduce una distribución desigual de estas responsabilidades y desplaza a los hombres de este rol.


En el plano económico, la mayoría de las cuidadoras depende en gran medida de ayudas estatales como pensiones, bonos o subsidios, complementadas con actividades informales o el apoyo esporádico de hijos e hijas adultas. Ninguna de las entrevistadas alcanza ingresos equivalentes al sueldo mínimo, situación que se ve agravada por estructuras familiares mayoritariamente matriarcales y redes de apoyo limitadas, reforzando escenarios de vulnerabilidad y dependencia.


El impacto del cuidado también se manifiesta con fuerza en la salud. Las mujeres reportan cansancio extremo, sobrecarga emocional, síntomas de ansiedad y depresión, además de dolencias físicas asociadas al esfuerzo permanente, como lesiones articulares, artrosis y problemas musculares. Aun así, muchas expresan el deseo de retomar su vida laboral o emprender una vez finalizadas sus responsabilidades de cuidado, aunque reconocen las barreras que implica volver al mercado laboral tras largos periodos de inactividad.


Desde el ámbito institucional, el seremi del Trabajo y Previsión Social de Ñuble, Eduardo Riquelme, subrayó que este tipo de evidencia resulta clave para orientar la acción pública. “Contar con información territorial permite visibilizar una realidad que muchas veces queda fuera de las estadísticas laborales. Avanzar hacia políticas de cuidado con enfoque de género, corresponsabilidad social y pertinencia local es fundamental para que la formalización y la protección social sean una oportunidad real para las mujeres cuidadoras”, señaló.


El estudio concluye que es urgente fortalecer y ampliar los programas de apoyo existentes, avanzar en redes locales de cuidados, mejorar la cobertura de iniciativas dirigidas específicamente a cuidadoras y promover medidas de flexibilidad laboral que no profundicen las brechas de género. Asimismo, refuerza la necesidad de consolidar un Sistema Nacional de Cuidados que reconozca el valor social y económico de esta labor, especialmente en comunas rurales con alto envejecimiento poblacional.


El Observatorio Laboral de Ñuble invita a instituciones públicas, municipios, organizaciones sociales y a la comunidad en general a revisar el informe completo, disponible en el sitio web de la Subsecretaría del Trabajo: https://www.subtrab.gob.cl/wp-content/uploads/2025/12/Informe-ERC-Nuble.pdf